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¿Qué será?

Hoy hemos tenido el placer de asistir, por recomendación de mi papá, a una obra de teatro en en Salón de actos de Cajasol, totalmente gratis y, sobre todo, fabulosa. Aquí os dejo una sinopsis que la resume a la perfección. Para los que andéis por Sevilla, deciros que mañana 8 de marzo, a las 20.30, podéis disfrutar de ella.

‘Hemos crecido. Alicia ha sido expulsada de su país de las maravillas y obligada a madurar, consumir y entrar en el código de prisas y quebraderos de cabeza del mundo adulto. Atrás quedaron los juegos, las adivinanzas, la fantasía de un planeta de colores y personajes inventados. Se impone el ruido de los móviles, el gris de las ciudades contaminadas, la corrupción del poder, las guerras, el hambre y los programas del corazón. Nos levantamos cada mañana y nos enfrentamos al asfalto y las noticias manipuladas de los medios. Sufrimos desamores y pérdidas se autoestima. Cambiamos nuestro cuerpo en función de las modas y tendencias. Corremos, llamamos, usamos pastillas para dormir y spas para sobrevivir. Vivimos sumidos en las redes de la tecnología punta: vigilamos la vida de otros por televisión y nos amamos por internet. Sin embargo, a pesar de las miles de sombras que invaden nuestro camino, de los ruidos de la calle, del túnel sin fin al que somos abocados, al final siempre brilla una luz que nos empuja a levantarnos y seguir… ¿qué será?’

El debate está abierto : )

Pd: acaba de nacer un nuevo proyecto cultural sustentado por un amigo y yo -de momento, pues estáis invitados a uniros- que sirve de medio de transporte al conocimiento… he aquí: http://www.laculturalinkeante.tk

Versos y abrazos como siempre.

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La familia de Pascual Duarte

 

¡Los habitantes de las ciudades viven vueltos de espaldas a la verdad y muchas veces ni se dan cuenta siquiera de que a dos leguas, en medio de la llanura, un hombre del campo se distrae pensando en ellos mientras dobla la caña de pescar, mientras recoge del suelo el cestillo de mimbre con seis o siete anguilas dentro!

Este es el primer fragmento que me ha llamado especial atención de esta obra, de obligada lectura para nuestro curso de Segundo de Bachillerato. Como tantas muchas otras, no comprendo, en parte, por qué fue elegido uno de los libros cuyos textos es probable que estén presentes en la prueba de Selectividad de la asignatura, pero he de admitir que, aunque en su conjunto, lo que viene a decir la obra no es especialmente de mi gusto, hay cosas del libro que me han impresionado bastante.

Voy a continuar con mi relato; triste es, bien lo sé, pero más triste todavía me parecen estas filosofías, para las que no está hecho mi corazón: esa máquina que fabrica la sangre que alguna puñalada ha de verter.

Pascual Duarte es, ante todo, un hombrecillo complejo. Creo que en el fondo no es una mala persona, más bien me atrevería a decir lo contrario -si bien le cogió gustillo a eso de asesinar- porque sobre él pesaban demasiado las costumbres y sobre todo, la incesante desgracia que nunca se separó de él.

A la desgracia no se acostumbra uno, créame, porque siempre nos hacemos la ilusión de que la que estamos soportando la última ha de ser, aunque después, al pasar de los tiempos, nos vayamos empezando a convencer -¡y con cuánta tristeza!- que lo peor aún está por pasar…

Lo que más me llama la atención de este personaje es que, a pesar de todos sus errores, es un hombre que piensa, que se deja invadir por lo sentimientos que a él llegan; es por eso que me parece humano, verdaderamente humano.

Cerca de un mes entero he estado sin escribir; tumbado boca arriba sobre el jergón; viendo pasar las horas, esas horas que a veces parecen tener alas y a veces se nos figuran como paralíticas; dejando volar libre la imaginación, lo único que libre en mí puede volar; contemplando los desconchados del techo; buscándoles parecidos, y en este largo mes he gozado -a mi manera- de la vida como no había gozado en todos los años anteriores: a pesar de todos los pesares y preocupaciones.

Digamos que, el autor nos ha querido transmitir que, para Pascual, la estancia en la cárcel es una liberación -una contradicción bastante grande- ya que no está expuesto a cometer ningún crimen y puede ser él mismo aunque sea sólo en su cabeza. Después de salir de la cárcel, Pascual vuelve a cometer errores, lo que nos viene a querer decir, que hombres como él merecen estar toda su vida dentro -cosa en la que difiero con el autor; creo que no hay que ser muy inteligente como para darse cuenta del fracaso de la cárcel en cuanto a que una persona cambie a bien-.

Quería poner tierra entre mi sombra y yo, entre mi nombre y mi recuerdo y yo, entre mis mismos cueros y mí mismo, este mí mismo del que, de quitarle la sombra y el recuerdo, los nombres y los cueros, tan poco quedaría.

Así es como Pascual va despidiéndose de nosotros en su novela; Pascual… un hombre al que, desde luego, hubiera sido interesante conocer.

Por hoy me despido, sé que algunos tenían ganas de que volviera a postear, así que aquí me tenéis de nuevo -y he vuelto con ganas-. Mi ausencia en estos días, pues, sinceramente… no se debe a nada en particular. Espero que disfrutéis.

Hasta pronto

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Bernardo Atxaga

‘La luminosidad que reinaba en el interior del autobús daba nitidez a la columna de humo que salía de su cigarrillo, y se entretuvo en observar sus evoluciones, en seguir con la vista los rizos y las espirales que formaba la liviana materia antes de difuminarse en el techo del autobús. Por un momento, pensó en su vida y en las cosas que deseaba olvidar; pensó que debía esforzarse en convertir parte de su vida en humo, un humo que luego, como el del cigarrillo, formaría espirales y rizos para acabar desapareciendo en el aire.’

Fragmento de Esos cielos, 1994.

Aquí tenéis el enlace a un poema suyo, Muerte y vida de las palabras, que aparece en la primera página del libro El hijo del acordeonista. También se pueden leer las seis o siete primeras páginas de dicho libro.

http://www.puntodelectura.com/upload/primeraspaginas/84-663-1661-2.pdf?PHPSESSID=d8be48711b2b1ea8e28f2794176

Este es Joseba Irazu Garmendia, de pseudónimo Bernardo Atxaga. Actualmente, sobre todo a raíz del estreno de la película Obaba (basada en relatos de su libro Obabakoak) sus libros se han traducido al español y a otros idiomas, en la editorial Alfaguara.

Libros como El hombre solo, que narra cinco días en la vida de Carlos, antiguo miembro de ETA, a quien le piden que esconda a dos miembros de la banda, o Esos cielos, que relata el viaje en autobús de una mujer que acaba de salir de la cárcel (el viaje hacia el mundo exterior). En el 2003, publica El hijo del acordeonista, casi el mejor para mí, aunque he de reconocer que me gustan todos, en especial Obaba. Es un libro bastante largo, pero que no se hace pesado, ese tipo de libros que nunca quieres que acaben porque no quieres abandonar el mundo en el que te sumergen (en este caso, el mundo rural vasco).  Un dato curioso: actualmente, Bernardo vive en Zalduondo, un pequeño pueblo de Álava que tiene, aproximadamente, 150 habitantes.

En resumen, Joseba (prefiero llamarle así) ha conseguido hacerse un gran hueco dentro de la literatura, pero especialmente, dentro de la literatura vasca, que tan necesitada andaba de autores que se atrevieran a publicar en euskera.

Por hoy os dejo, no sin antes dejaros una cita del autor, que sale en la película del post anterior, La pelota vasca.

‘Para mí la lengua no tiene que ver con la política, está más allá, es en todo caso una poética, forma parte de mi instalación en el mundo’

¡Versos y abrazos!

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Kepa Junkera

Hoy os dejo aquí un vídeo del músico y compositor vasco Kepa Junkera, me da la sensación de que no es excesivamente conocido, pero nunca es tarde si la dicha es buena (yo lo descubrí por mi padre).

La canción se llama Hiri, que en euskera significa ‘ciudad’. Ha obtenido el premio a mejor canción en euskera, y el disco, que se titula igual, fue seleccionado en enero como mejor álbum de World Music en Europa.

El vídeo es precioso, y me ha recordado mucho a mi forma de pasar el tiempo en el autobús o en el tren (aquí todavía no hay metro…) ; observando a todo el que sale y todo el que entra, el movimiento de la ciudad, las luces, los cables, la rapidez… tantas cosas. Es algo que te recuerda que perteneces al mundo, y es una sensación muy agradable.

Os voy a copiar un pequeño texto que sale en el disco de Kepa, Bilbao 00:00h, creo que merece la pena para acercarnos más a su mundo.

Es la canción la que dibuja el alzado de la casa, la que pone los cimientos, la que abre ventanas grandes en las habitaciones, la que escoge el color de los ladrillos, la calidad del yeso. Y luego es la canción la que enciende el aire, y recorre el planeta. De isla a isla traza el primer círculo. De país a país la única palabra.

Musika da etxearen diseinua altxatzen duena. Zutarriak jartzen dituena. Geletan leiho handiak zabaltzen dituena. Adreiluen kolorea eta igeltsoaren kalitatea aukeratzen dituena. Gero kantak airea bizten eta planeta zeharkatzen du. Irlarik irla aurreneko zirkulua marrazten du. Herririk herri hitz bakarra.

Sin más me despido, esperando que os agrade este nuevo descubrimiento. Gracias a todos por comentar. ¡Que paséis buen resto de semana!

Versos y abrazos.

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Eduardo Galeano

Fragmento del discurso de inaguración de las jornadas ‘Chile crea‘ (Santiago de Chile, 1988)

‘Hemos venido desde diversos países, y estamos aquí, reunidos a la sombra generosa de Pablo Neruda: estamos aquí para acompañar al pueblo de Chile, que dice no.

También nosotros decimos no.

Nosotros decimos no al elogio del dinero y de la muerte. Decimos no a un sistema que pone precio a las cosas y a la gente, donde el que más tiene es el que más vale, y decimos no a un mundo que destina a las armas de guerra dos millones de dólares cada minuto, mientras cada minuto mata treinta niños por hambre o enfermedad curable. La bomba de neutrones que salva a las cosas y aniquila a la gente, es un perfecto símbolo de nuestro tiempo. Para el asesino sistema que convierte en objetivos militares a las estrellas de la noche, el ser humano no es más que un factor de producción y de consumo y un objeto de uso; el tiempo, no más que un recurso económico; y el planeta entero una fuente de renta que debe rendir hasta la última gota de su jugo. Se multiplica la pobreza para multiplicar la riqueza, y se multiplican las armas que custodian esa riqueza, riqueza de poquitos , y que mantienen a raya la pobreza de todos los demás, y también se multiplica, mientras tanto la soledad: nosotros decimos no a un sistema que no da de comer ni da de amar, que a muchos condena al hambre de comida y a muchos más al hambre de abrazos.

Decimos no a la mentira. La cultura dominante, que los grandes medios de comunicación irradian en escala universal, nos invita a confundir el mundo con un supermercados o una pista de carreras, donde el prójimo puede ser una mercancía o un competidor, pero jamás un hermano. Esa mentirosa cultura, que cursimente especula con el amor humano para arrancarle plusvalía, es en realidad una cultura del desvínculo: tiene por dioses a los ganadores, los exitosos dueños del dinero y el poder, y por héroes a los uniformados rambos que les cuidan las espaldas aplicando la Doctrina de seguridad Nacional. Por lo que dice y por lo que calla, la cultura dominante miente que la pobreza de los pobres no es un resultado de la riqueza de los ricos, sino que es hija de nadie, proviene de la oreja de una cabra o de la voluntad de Dios, que hizo a los pobres perezosos y burros. De la misma manera, la humillación de unos hombres por otros no tiene porqué motivar la solidaria indignación o el escándalo, porque pertenece al orden natural de las cosas: las dictaduras latinoamericanas, pongamos por caso, forman parte de nuestra exhuberante naturaleza y no del sistema imperialista del poder.

El desprecio traiciona la historia y mutila al mundo. Los poderosos fabricantes de opinión nos tratan como si no existiéramos, o como si fuéramos sombras bobas. La herencia colonial obliga al llamado Tercer mundo, habitado por gente de tercera categoría, a que acepte como propia la memoria de sus vencedores y a que compre la mentira ajena para usarla como si fuera la propia verdad. Nos premian la obediencia, nos castigan la inteligencia y nos desalientan la energía creadora. Somos opinados, pero no podemos ser opinadores. Tenemos derecho al eco, no a la voz, y los que mandan elogian nuestro talento de papagayos. Nosotros decimos no: nos negamos a aceptar esta mediocridad como destino.

Nosotros decimos no al miedo. No al miedo de decir, al miedo de hacer, al miedo de ser. El colonialismo visible prohibe decir, prohibe hacer, prohibe ser. El colonialismo invisible, más eficaz, nos convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser. El miedo se disfraza de realismo: para que la realidad no sea irreal, nos dicen los ideólogos de la impotencia, la moral ha de ser inmoral. Ante la indignidad, ante la miseria, ante la mentira, no tenemos más remedio que la resignación. Signados por la fatalidad, nacemos haraganes, irresponsables, violentos, tontos, pintorescos y condenados a la tutela militar. A lo sumo, podemos aspirar a convertirnos en prisioneros de buena conducta, capaces de pagar puntualmente los intereses de una descomunal deuda externa contraída para financiar el lujo que nos humilla y el garrote que nos golpea.

Y en este cuadro de cosas, nosotros decimos no a la neutralidad de la palabra humana. Decimos no a quienes nos invitan a lavarnos las manos ante las cotidianas crucifixiones que ocurren a nuestro alrededor. A la aburrida fascinación de un arte frío, indiferente, contemplador del espejo, preferimos un arte caliente, que celebra la aventura humana en el mundo y en ella participa, un arte irremediablemente enamorado y peleón. ¿Sería bella la belleza si no fuera justa?, Sería justa la justicia si no fuera bella?. Nosotros decimos no al divorcio de la belleza y de la justicia, porque decimos sí a su abrazo poderoso y fecundo.

Ocurre que decimos no, y diciendo no estamos diciendo .

Diciendo no a las dictaduras, y no a las dictaduras disfrazadas de democracias, nosotros estamos diciendo a la lucha por la democracia verdadera, que a nadie negará el pan ni la palabra y que será hermosa y peligrosa como un poema de Neruda o una canción de Violeta.’

Son casi las dos de la mañana, he recordado que Galeano tenía un discurso perfecto sobre la situación actual del mundo y he decidido regalároslo hoy. No voy a decir nada más, porque Galeano es de esos escritores a los que nada más se les puede añadir.

Sobran las palabras.

Versos y abrazos.

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Milan Kundera

”El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir.”

Este es uno de los muchos pensamientos que Milan Kundera deja caer en el que es, sin duda alguna, su obra maestra: La insoportable levedad del ser. Publicada en 1984, nos cuenta la historia de Tomás y Teresa (básicamente), dos personas cuyas maneras de ver el amor son totalmente diferentes. También se tratan temas como el arte, la filosofía, o la invasión de Checoslovaquia por parte de Rusia. Uno de esos libros que merece la pena tener siempre en la estantería.

Pd: Se podría discutir mucho su frase, ¿verdad? Pero creo que merece la pena meditarla.

Pd2: Muchas gracias a todos los que os pasáis por aquí, es un gusto sentir que estáis cerca y que no escribo sólo para mi : )

¡Versos y abrazos!

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